Cómo andás por los lejanos aparadores, cómo vas libremente, por los prados de mi infancia, allí dónde salían los soles de la medianoche, sombríos y dorados; dos o tres, o sólo uno, entre las negras copas, don pululan los ladrones…Y vas y a tu paso brotan las culebras, arrollándose y estirándose, blancas como espuma, con el sol, doradas; o de plata, como los muertos. Hasta que empieza el jardín inmemorial de los gladiolos, ante el que, siempre me arrodillé, llorando, sollozando…Pero sigues omnipotente, por encima de esa flores infinitas.
Te apoderaste de todo,
hasta de los recuerdos de cuando no te conocía.
de ¨La Flor de Lis
domingo, 30 de mayo de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
Solían encontrarse después de unos días,
primero se veían y se saludaban pero no se encontraban,
y cuando se encontraban se despedían.
Los días pasaban y pasaban y en los sueños se encontraban apenas se saludaban.
Ella lo cuidaba y el la besaba en la frente.
Ella lo guiaba y el vigilaba sus espaldas.
Por que el mundo de los sueños es un laberinto repleto de seres,
nunca se sabe…
Ella quería sacarlo de aquel laberinto en el que él ni se sabía encerrado.
Ella quería curarle su pie herido.
Pero fuera de los sueños se olvidaban despacito.
Hasta que se volvían a saludar,
después de unos días se encontraban y se despedían,
como las últimas veces que hoy parecen siempre.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Tonada de luna llena
Yo vide una garza mora
Así es como se enamora
Tu corazón con el mío
Luna llena, luna llena
Menguante
Anda muchacho a la casa
Y me traes la carabina
Pa’ mata’ a ese gavilán
Que no me deja gallina
La luna me está mirando
Yo no sé lo que me ve
Yo tengo la ropa limpia
Ayer tarde la lavé
Luna llena, luna llena
Menguante
Simón Díaz
lunes, 17 de mayo de 2010
Explosión
El cielo se rasgo, dejando ver un nuevo horizonte
Y sus hendiduras, piezas de aquel rompe cabezas celeste
Cayeron sobre mi, polvo estelar lleno de nubes
-¿Por qué no puedo ver mis pies?
-¿Por qué no me deja respirar?
Escuche una voz lejana decir:
-Los cambios de horizonte son así
Lamentablemente no la entendí
Pero al terminar la tormenta
Mis manos que eran de niña ya eran adultas
Con el deleite del terror me pregunté:
-¿Ahora qué?
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